Sierra Leone

Desde los inicios de la asociación en el año 2007, al principio de forma ilegal al serle negada la documentación necesaria, George ha perdido la cuenta de las veces que ha estado en prisión. Después de años de presiones y registros arbitrarios por parte de la policía a la comunidad LGTB, decide presentar un informe ante la Comisión de Derechos Humanos de Sierra Leona para denunciar la situación. A pesar de los esfuerzos, actualmente, la comisión sigue rechazando la defensa de los derechos del colectivo LGBT en el país, por considerarlo un “estilo de vida” ilegal. La presentación de este informe le expone mucho más ante la opinión pública, sobre todo tras la publicación en un periódico local en el que cuentan, si su permiso, las actividades de la organización junto a detalles personales. “Da igual lo que te ocurra en Sierra Leona que si eres homosexual será culpa tuya y utilizado contra ti” declara.

En 2013 es atacado por varios hombres mientras conducía camino a casa. Lo sacan a la fuerza del vehículo y lo arrastran hasta una zona apartada, donde le pegan una paliza. Tras comprobar que no iba a recibir ninguna ayuda ni protección por parte del Estado decide ponerse en contacto con la Fundación Triángulo de España, con quienes había trabajado en multitud de ocasiones en la organización de eventos y charlas. En pocos días, está volando a Madrid, aunque finalmente deciden que vaya a las Islas Canarias para alojarse en un piso de acogida.

Tras varias entrevistas en la que le piden que explique su situación detalladamente, le hacen entrega de la tarjeta de solicitante de asilo. “No me sentí bienvenido cuando vine a España, más bien decepcionado”, comenta. Recuerda que le metieron en una habitación con cuatro personas desconocidas y a la que sólo podía ir para dormir. “No sentía que me estuvieran tratando como un ser humano, era como vivir en la calle”, puntualiza.

Cuando finaliza el programa de vivienda a los seis meses, George viene a Barcelona esperando descubrir una realidad totalmente distinta a la de las Islas Canarias. No es eso lo que encuentra. A su llegada, comienza un peregrinaje por diferentes organizaciones humanitarias, aunque ninguna le da solución ni ayuda. “Tuve que dormir en el metro y en la calle. No sabes qué hacer porque nunca has vivido una situación así. Es muy desesperante”. La búsqueda hasta encontrar un primer empleo también le resulta bastante difícil. La mayoría de las empresas contactaban con él telefónicamente bastante interesadas pero al llegar a las entrevistas, le rechazan. “Cuando llegaba a la oficina y veían que era negro se buscaban cualquier excusa para excluirme de la selección”.

Actualmente George ha conseguido trabajo de teleoperador, con el que se mantiene él y otros dos compañeros de Sierra Leona de su organización. Admite que es feliz “a ratos” y que a pesar de los problemas, nunca hay que rendirse. Su sueño: crear una nueva sede de su organización en Barcelona (actualmente tienen otras en Guinea, Liberia, Francia y Bélgica) y ejercer de abogado defensor de los derechos LGTB en África.

Fotografía: Ignacio Tudela y Texto: Lara MonrosiLa Tierra sin Tierra